Inicio
Algo que contar
Guía para Historias
Acerca de nosotros
Una Historia de vida
Desaparecidos
Proyectos
Contacto

PROYECTO: HISTORIAS DE VIDA DE DESAPARECIDOS POLÍTICOS.

Este nuevo proyecto se centra en una época de luchas sociales, dictaduras y represión en América Latina. Venezuela no escapó a las atrocidades de los gobiernos por mantener el poder, reprimiendo ferozmente a los movimientos políticos integrados por hombres y mujeres con ideas diferentes, quienes sufrieron la persecución, la tortura, la prisión y como en el caso de Felipe Malaver, la muerte al ser víctima de la desaparición forzada por parte del gobierno de Raúl Leoni, en el año 1966. Esta historia de vida la pudimos reconstruir gracias a los testimonios de personas que lo conocieron, a documentos que, curiosamente, en algunas casos, eran papelitos con mensajes, direcciones o frases de amor, que Felipe le escribió a su mujer, sus hijos y  a sus compañeros de lucha. Esta historia es el resultado de las historias que contaron sus amigos, su mujer, los documentos recolectados a lo largo de 46 años y la necesidad de conocer una verdad.

 

PRESENTACIÓN DE CARLOS FILEMÓN SÁNCHEZ AL LIBRO:

“FELIPE MALAVER: UN COMBATE POR LA VIDA”

De Reina de Malaver y Jesús Malaver Velásquez

Caracas, 2013. Editorial El perro y la rana

 

Le pregunté a mi amiga por su familia, no me contestó de forma inmediata. Tiempo después me interesé por el tema de las historias de vida, esas historias que se llevan en el corazón como un secreto bien guardado, y al pasar el tiempo me enteré de la increíble y trágica historia de su papá, de la valiente y agitada vida de su mamá. Por años rondó la idea de escribir esas historias, sin embargo, sentían aún el dolor de pérdida y el fantasma de la represión no cedia para que esta familia escribiera un libro sobre Felipe Malaver. Desde que se conocieron, Reina, su esposa, guardó papelitos, cartas, documentos, recortes de prensa, tarjetas escritas por el reverso, que sirvieron para alimentar un gran amor y que desde el mismo momento de su desaparición física constituyó el archivo que permitió denunciar y reivindicar por más de tres décadas a un luchador social que pagó con su vida las ideas de libertad e igualdad. Ese arsenal de documentos también permitió mantener llena de amor la pequeña familia, Reina, Felipito y Nañá, compartiendo las ideas, los libros, los discos que su padre les legó. Acontecieron hechos importantes en la historia reciente de Venezuela que facilitaron sacar a luz pública las atrocidades, los crímenes y aberraciones de los gobiernos de adecos y copeyanos, tales como los muertos y desaparecidos de la lucha armada de los años sesenta y setenta, el Caracazo de 1989, las masacres de Cantaura y Yumare, la masacre de Carababo. Se han constituido comités de desaparecidos, se han escrito libros e, incluso, se han hecho documentales y películas para denunciar casos como el de Felipe Malaver, Andres Pasquier, Victor Soto Rojas y muchos otros. La necesidad familiar de rendir un tributo a Felipe Malaver motivó a Jesús y a Reina a escribir este testimonio, con documentos y fotografías guardados durante más de 40 años, con el fin de resaltar tanto su dimensión política como mostrar su calidad humana, como padre y esposo, durante su corta vida. Un primer documento llegó a mis manos de parte de su hija Irania, lo releimos y comenzó ese trabajo de construcción, de investigar, de buscar información en personas claves de la época, en volver a escribir lo ya escrito; es así como comienza a fluir el libro y, como dice su hija, hemos comprobado que nunca él ha estado ausente, que cada línea escrita por él desde la casa o la cárcel confirma su presencia entre nosotros. Es la historia que da la vuelta y pone a los esbirros y torturadores en el banquillo de los acusados, quienes quizás nunca vayan a prisión por sus crímenes pero que serán señalados y condenados por la historia. Habremos dado un paso más en la defensa y el respeto de los derechos humanos.

El libro recoge en, una primera parte, suficientemente documentado por Jesús Malaver Velásquez, el contexto histórico en el que desaparece Felipe Malaver; aquí se evidencia la existencia de un Estado represor, violador de la Constitución de Venezuela de 1961, que torturó y aplicó desapariciones forzadas a sus oponentes ideológicos. También se aprecia el nivel de conciencia política de los revolucionarios y las organizaciones políticas de izquierda que enfrentaron a ese Estado en una verdadera guerra de ideas y lucha armada por el bien de los desposeídos y en contra de las élites pro norteamericanas. En la segunda parte se despliega la febril actividad sindical que caracterizó a Felipe Malaver como dirigente sindical del PCV y su participación en la fundación del PRV. Guiados por la voz en primera persona de su esposa, nos adentramos en la dimensión del novio y esposo, del camarada sindicalista y recorremos el camino de las cárceles, la tortura y la desaparición de Felipe Malaver junto con Andrés Pasquier. En la tercera parte conocemos la ruta infame de la búsqueda de estos dos militantes y la felonía del régimen. Ya en la cuarta parte conocemos la solidaridad y la entrega de muchos hombres y mujeres que ayudaron a Reina de Malaver y doña Ana de Pasquier en la búsqueda de sus familiares. Finalmente, este libro nos muestra todo ese material guardado por Reina: fotos, cartas de amor a los hijos, papelitos testigos del sufrimiento de la tortura, documentos políticos, recortes de periódicos, que en su conjunto nos permiten conocer una historia de vida, la historia de Felipe Malaver.

Los recuerdos nos motivan, nos alegran y también nos entristecen, pero sobre todo nos confirman que hemos vivido. Recordar a seres queridos, tiempos pasados y recordar sueños que un día levantaron banderas de igualdad, justicia y amor, eso es lo que hace Reina de Malaver en este libro, recordar los años de su juventud y a los hombres que empuñaron valientemente sus ideas y las armas en contra de los poderosos que ostentaban el poder en la década de los sesenta y setenta del siglo pasado en Venezuela. Ese enemigo controlaba el Estado, les prohibía a sus adversarios expresar abiertamente sus consignas, los perseguía, lo apresaba, los torturaba, mataba y, como si esto no bastara, los desaparecía: no había rastro que impugnara esos actos de lesa humanidad, se eliminaba la semilla de los cambios y se actuaba en nombre de la democracia. Muchos perseguidos sobrevivieron para narrar con detalle y dolor la brutalidad con que actuaban las policías, el ejército, la policía política. Pero sobrevivieron, aunque sus cuerpos estuvieran bañados en sangre.

Felipe Malaver no tuvo esa suerte: no hubo velorio, ni entierro, le tocó estar en el grupo de los escarmentados, en el grupo de los muertos, peor aún, de los desaparecidos; su cuerpo nunca se encontró, ni perforado por la metralla, ni ahogado o ahorcado, ni siquiera pensaron en una muerte simulada. Ningún órgano represor reconoció su muerte, solo unos pocos camaradas y su familia supieron que ya nunca más regresaría de la misión que salió a cumplir un doce de octubre de 1966 en compañía del camarada Andrés Pasquier. Los desaparecidos no son “nada”, según los poderosos, así los definió el dictador Videla de Argentina en la infame rueda de prensa de 1977:

(…) el hombre que está detenido sin proceso, que es uno, o al que está desaparecido, que es otro. Frente al desaparecido, en tanto esté como tal, es una incógnita … el desaparecido. Si el hombre apareciera, pues tendría un tratamiento distinto, y si la desaparición se convirtiera en certeza de su fallecimiento tiene un tratamiento “Z”, pero mientras sea desaparecido no puede tener ningún tratamiento especial, es un desaparecido, es una incógnita, es un desaparecido, no tiene entidad, no está, ni muerto ni vivo, está desaparecido.

La historia de Felipe Malaver cobra fuerza por su participación política en una época en la que ser de izquierda se pagaba con la vida; pero también fue un padre de familia, cariñoso como se ve en sus cartas, un trabajador y luchador social, un dirigente de la clase obrera y sobresale que fue un activista guiado por un proyecto político claro, con ideas revolucionarias, miembro del Partido Comunista de Venezuela y fundador del Partido de la Revolución Venezolana.

La escala del terror de esos años estrenaba una nueva modalidad para los opositores al régimen dominante, esa fue la de los desaparecidos; pero, no cualquier persona desaparecía por instrucciones del Estado, eran los adversarios con alta responsabilidad política y militante a los cuales había que borrar. Así se inicia el proceso de las desapariciones forzosas, lo que luego, en las diferentes dictaduras de América Latina, se tecnificó y masificó en la forma de una política de estado para crear desaparecidos políticos. Este fue el paso inicial, el laboratorio de ensayo de las políticas del Pentágono para América del Sur; había que escarmentar a los alzados, a los revolucionarios, a todo aquel que hiciera sombra al capitalismo como modelo dominante –de una parte del planeta– y más si esa sombra provenía del comunismo, que ocupaba la otra parte del planeta. Todos los movimientos de izquierda representaban un peligro. Se crearon manuales, se diseñaron mecanismos y se afinaron los instrumentos para desaparecer a los militantes y simpatizantes, como ocurrió pocos años después en Chile, Uruguay y Argentina, en donde el secuestro, la violación, las torturas y los vuelos de la muerte constituyeron un protocolo para no dejar rastro alguno que inculpara a los torturadores y para crear –en las filas de los movimiento políticos y de sus familiares– dolor, desmoralización, disminución física, sin mártires ni héroes:

Primero mataremos a todos los subversivos, luego mataremos a sus colaboradores, después … a sus simpatizantes, enseguida … a aquellos que permanecen indiferentes, y finalmente mataremos a los tímidos”. General Ibérico Saint Jean. Gobernador de la Provincia de Buenos Aires. Mayo 1977.

El último día que compartió con su esposa, Felipe Malaver salió en una misión secreta de alto riesgo y nunca más regresó.No hubo testigos oficiales de su detención, no se levantaron actas de encarcelación, fue trasladado de un retén de carretera al teatro de operaciones, testigos puntuales lo identifican en los calabozos. El tiempo pasaba, los camaradas responsables de su seguridad y el partido supieron a los tres días el destino de estos dos hombres: la operación había fracasado, nunca llegaron a su destino.¿Falta de medidas de seguridad?, ¿delación?, ¿mala suerte? Todos estos elementos tejieron la red que los apresó y cuando no llegaron a su destino su familia presintió lo peor. Y fue, precisamente, la voz de la esposa y de la madre la que se levantó con valentía para denunciar su desaparición en la prensa, para buscarlos en hospitales, cárceles, campos de exterminio. El calvario empezaba y no cesó.Por años,la familia de Felipe Malaver acudió a las autoridades civiles y militares, pidieron audiencias con ministros de relaciones interiores, indagaron en fosas comunes, preguntaron a campesinos y a militares retirados y han participado en comités para revisar archivos desclasificados con el fin de revivir la historia que los gobiernos del Pacto de Punto fijo se encargaron de borrar.

Esta historia se basa en la investigación documental de Jesús Malaver Velásquez, en la voz testimonial de Reina y en la voz del propio Felipe, a través de sus escritos desde la cárcel, las cartas enviadas a su mujer y a sus dos hijos. También aparecen los testimonios de personas que sobrevivieron y narraron sus historias sobre Felipe y sobre la tortura. Deseo, particularmente, destacar el trabajo incansable de Reina de Malaver guardando documentos, tarjetas, papelitos, recortes de prensa y fotos, con los que la memoria de su esposo no quedará en el olvido, como seguro sí quedarán las vidas de tantos policías y militares que asesinaron y torturaron en Venezuela.

Este libro es un aporte a la historia de Venezuela, a la lucha de los derechos humanos en nuestro continente y un homenaje a Felipe Malaver, Andrés Pasquier y todos los que con ellos compartieron los ideales de libertad y enfrentaron al Poder. No han desaparecido: viven, están presentes con su ejemplo y su vida no ha sido borrada.

Carlos Filemón Sánchez

Continuaran entregas del proyecto.

 

 

CARSAGO HISTORIA DE VIDA | comunicaciones@historiadevida.com