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Historias de vida. Ecos del pasado y voces del futuro.
Proyecto: “la historia política venezolana
contemporánea a través de las voces femeninas”

 

Durante la década de los años 50, 60 y 70, en toda América Latina se dieron intensos procesos  sociopolíticos, caracterizados por el enfrentamiento de distintos proyectos de sociedad y de modelo económico.  Uruguay, Argentina, Colombia,  Venezuela …

A continuación,  “Ecos del pasado y voces del futuro” comienza con la historia de vida de una mujer cuyo protagonismo en los procesos sociopolíticos  la convierten en testimonio fundamental de la historia contemporánea en las voces cotidianas.

- Yo nací en Caracas, el 19 de septiembre de 1932.  Mi papá se llamaba Ricardo y mi mamá Isolina … Fuimos una familia numerosa, ¡un montón de mujeres y un solo hombre! [risas] Vivimos mucho tiempo en Catia, en la calle Real de Los Flores de Catia, y después, porque iban a demoler esa zona, o sea, las casas, tuvimos que mudarnos … Y nosotros, todos queríamos mudarnos para el “23 de Enero” pero mi hermana mayor, una de mis hermanas, quiso que nos mudáramos a “El Silencio”, la otra gran urbanización de Caracas. Pero … toda nuestra vida de niños pasó en Catia, principalmente.

- Háblanos de los estudios [vida] de una niña caraqueña … ¿ustedes eran ricos? ¿eran pobres? Tu familia … en la Caracas de los años cincuenta …

- Bueno, no éramos ricos … tampoco pobres desde el punto de vista de la pobreza de no tener nada. Nosotros éramos una familia, este, con los recursos necesarios, que eran llevados por papá pues; mamá no trabajaba, estaba dedicada a la casa, a los hijos y papá, bueno, era el proveedor de todas las necesidades de los hijos. Entonces, ¡estábamos bien! dentro de todo … ¡no teníamos carencia absoluta de nada! Teníamos ropa, dividida: la de salir, la de estar en casa; teníamos zapatos; teníamos regalos los días de cumpleaños; estrenábamos[1] en diciembre y en Semana Santa; teníamos al Niño Jesús[2]; bueno, lo normal dentro de una familia con los recursos que se disponían, sin carencias. Eso era..

- Estudiamos en colegios públicos; el proceso de educación en la época en que yo empecé a … en mi infancia, era que íbamos–primero- a escuelas pagas, escuelitas dirigidas por señoras ya bastante mayores, que habían sido maestras en su juventud y ellas iniciaban a los niños en las letras, los números, en las lecturas; de manera que cuando pudiera hacer el preescolar -al de ahora-, de manera que cuando ya uno tenía seis años para siete podía ingresar a la escuela, a primer grado, pero ya tú ibas conociendo los números, leyendo, escribiendo. Era algo así como un kinder. Uno estaba en su colegio, ¡las escuelas eran muy buenas! ¡Muy completo!

-¿Era todo el día la escuela?

- Antes fue todo el día, después vino un decreto, ya con Pérez Jiménez, de un solo turno. Era en la mañana, uno iba a la casa al mediodía y regresaba a las dos hasta las cinco, seis de la tarde. Eso cambió y se puso un solo turno. La enseñanza era muy completa, ¡muy buena! Ya un niño con cuarto grado sabía las cuatro operaciones elementales (sumar, restar, multiplicar, dividir), problemas, quebrados; se veía historia de Venezuela, Geografía de Venezuela, Historia universal, Geografía universal, Moral y cívica, se veían muy completas las materias. Habían cantinas; habían clases de música; había gimnasia; habían clases de manualidades. Yo disfruté mucho de eso. Teníamos la clase de música, las clases de manualidades, gimnasia; el que quería religión, religión. Era muy completo …

- ¿Religión era optativa?

-Sí.

- ¿… cuando Pérez Jiménez?

- Sí. El que quería estudiar, lo estudiaba y el que no, no lo hacía.

 

- Y después de la primaria ¿qué hacía una niña?

- El bachillerato, generalmente. Había muy pocos liceos en Caracas -sí existían desde luego- y algunos optaban por el liceo privado. En el caso de nosotros, éramos muchas mujeres, llegó un momento en que ¡bueno! liceos públicos y después, nos pagaban unos dos o tres años en el privado, alternaba la cosa.

- ¿A algunas de tus hermanas le pagaron liceo privado?

- Sí y a mí también. A mi me pagaron liceo privado porque yo estudiaba bachillerato comercial, porque antes el bachillerato uno lo podía escoger. Entonces, yo escogí bachillerato comercial, que después esos fueron los instrumentos que me sirvieron en todo ese proceso difícil de …

-¿Cómo se llamaba el colegio en el que estudiaste?

- El colegio San Fernando, en la avenida San Martín … que ahorita lo que queda nada más es el cascarón de la casa; con unos españoles y unas monjas. Sí. No había mucha dificultad para los estudios ¡el que quería estudiar, estudiaba!

-¿Había alguna idea general de lo que debía ser la actitud de la mujer, su futuro? ¿se estimulaban los estudios en la mujer o se esperaba que trabajara en casa, o sea, que se quedara …?

-No. Fíjate. Yo sentía la libertad que la mujer podía estudiar y prepararse y trabajar. Porque el mismo hecho que la familia, los padres, te pusieran en un bachillerato y aspiraran a que tú fueras a la Escuela Normal o a la universidad, significaba que querían que … ¡por lo menos, los míos! ¿no? Porque mamá y papá nos decían: “Nosotros no estudiamos, no tuvimos la oportunidad. ¡Queremos que ustedes aprovechen el tiempo! Porque ese es su futuro, ese es su herencia”. Entonces, eso también dependía de la familia. ¡Y es que no había tampoco esa carencia que hay ahorita! ¡Los niños tienen que dejar la primaria para salir a pedir a la calle! No ¡nada de eso! Mira, había un sistema … Él estableció algunas cosas muy beneficiosas, algunos planes sociales muy beneficiosos. Y me doy cuenta de eso a través de los años. Por ejemplo, para los niños de primaria y para los de secundaria, las madres podían ir a la gobernación y retirar unos tikes para el gasto de trasporte de sus hijos, los que fueran. Cuando uno se montaba en su autobús, el chofer lo que hacía era picar el tique … un huequito y ya. Teníamos el servicio médico (…)

-Ahá, entonces un gran amigo tuyo te invita a hacerte simpatizante del Partido Comunista.

- Sí, L.. A. Empecé así: yendo a círculos de estudio, porque esa era la reglamentación que existía. Simpatizantes. Entonces ellos le daban a uno charlas, conversábamos y alguna que otra tareita, que era –generalmente- además del estudio de un determinado tema, incorporar a un amigo; esa era la forma de ir creciendo y haciendo trabajo de masas, que se llamaba. De simpatizante pasé a ser amiga del Partido y a ser militante. Ya era otra la responsabilidad y compromiso … otras, las tareas. Entonces, sí se fue desarrollando por un tiempo mi actividad, ese fue mi inicio. Ya dentro del Partido me ubican en el frente de trabajo; para ese entonces yo trabajaba en un banco y entonces me mandan a “Banco”, a hacer contactos con el sindicato, con la gente del sindicato. Yo ya había pasado por otras actividades, por ejemplo, la actividad de calle que era organizar una manifestación: organizábamos una manifestación, preparábamos a la gente …en un sitio, en una determinada hora.

¿Qué gente?

-¡A la gente que teníamos! A los amigos. Cada vez que había una actividad ¿qué hacía el Partido? Contactaba por los canales regulares a los simpatizantes, a los amigos y a los militantes. Entonces, íbamos a protestar por algún problema específico que estaba sucediendo en el país o en la ciudad, entonces nos encontrábamos en la Plaza Capuchinos, por ejemplo, a las doce; entonces, tú llegabas a la plaza, veías a los alrededores los amigos que conocías, los simpatizantes, la gente que tú habías incorporado y eso. Y a una determinada señal, arrancábamos la manifestación.

 

-¿Tú llegaste a incorporar a alguien?

-Sí, más o menos. No mucha porque ya ellos me fueron …. un proceso … me fueron ubicando en actividades cerradas.

-Y de simpatizante a militante ¿qué era? ¿te hacían un acto secreto?

- No. De simpatizante … te llamaban a una reunión y pasabas al círculo de los amigos del Partido. Las tareas eran otras. Po ejemplo, la propaganda, meter propagan por debajo de la puerta de las casas, en los edificios; hacer tantas pintas

- ¿No te daba miedo? ¿tú que venías de una vida tranquila?

-No. No daba miedo porque había … cierta inmunidad, pero ya después eso se volvió diferente. Empezábamos a hacer las llamadas mariposas: propaganda en papeles pequeños. Entonces … en el banco tal, corresponde a tales y tales esquinas de Caracas. Uno salía de su trabajo, se encontraba en esas esquinas, echaba esas mariposas …

-¿Cuántos años tuviste en esa inmersión en la política? 

-Este es el inicio, por los años sesenta, después de la caída de Pérez Jiménez. Ahí fue cambiando ya la tonalidad  …. el país fue cambiando de acuerdo con los gobiernos que llegaron. El gobierno de Betancourt, porque esas actividades del Partido que yo te señalé las hacíamos en la legalidad y el Partido Comunista estaba legal; después nos ilegalizó y el trabajo era clandestino y era más … (interviene simultáneamente el entrevistador)

 –Allí cambió todo.

-Sí. La organización de las tareas, había más riesgo, pero había mucha mística, mucho amor. También hay que hablar de la bonita relación que teníamos entre los camaradas: el respeto, el amor, la solidaridad. Ahí vivimos muchos procesos, muchas situaciones, los golpes que intentaron darle a Betancourt, cuando vino Castro León, la primera intentona que le hicieron a Bertancourt … Castro León, militar. Entonces, la actividad de uno se fue desarrollando de otra manera: fue aumentando la responsabilidad y el riesgo.

-¿El riesgo, cómo era en los años sesenta?

-Marcado, pero como había mística no … era muy marcada [risas]. Claro. Hubo momentos en que sentías miedo, pero realizabas tu tarea …Hubo una época más hacia los setenta que fue realmente de heroísmo.

-Tu familia, durante Pérez Jiménez, no veía la represión, porque era una familia apolítica que … bueno, aparentemente porque ya no sabremos qué pensaban tus viejos sobre eso. Cae Pérez Jiménez. Y, contigo en la política, ¿qué le pasa a tu familia? ¿cómo ve tu familia la nueva etapa del país con una hija política?

-Sí. Ellos empiezan a ver una nueva política en el país pero no saben de su hija. Yo, hasta donde pude, les escondí mi participación y mi actividad. Inventaba cualquier cosa para poder asistir a las reuniones, para participar en algunas actividades, me cuidaba muchísimo, de manera que ellos no supieran. Realmente, ellos se dieron cuenta del compromiso político con el Partido cuando les dije que me iba a casar … ¡ahí fue que ellos se dieron cuenta! ¡y empezaron los riesgos que corrieron ellos! ¡toda la familia corrió un riesgo muy grande!

- Pero, ¿por qué cuando te ibas a casar?

-Sí. Una cosa que a ellos les dolió fue que yo iba a ser la única hija que iba a salir de la casa [para casarse] sin velo y corona. Porque, mi mamá decía que los comunistas se prestaban las mujeres (risas), que los comunistas bebían sangre de niños, que los comunistas mataban policías ¡todo eso les llegaba a ellos! Les produjo mucho dolor, mucha angustia el que su hija fuera … comunista (risas). ¡Pobrecitos! Con el tiempo se dieron cuenta de todo …

- ¿Y te quedaste en el PC toda tu vida política?

- Yo me quedo en el P.C. hasta el año sesenta y cinco, cuando viene la dirección. Porque allí ya estaba planteada el deslinde ideológico de estar o no con la lucha armada y de lo ortodoxo …

-Eres una mujer que se mete en la política de su país y eso la llevará a conocer a gente importantísima de esa época, bueno como tú, que se metió en la política con todos sus riesgos y, a la vez, con su esperanza, como dices ¿no? ¿Lucha armada? ¿qué es eso? ¿de dónde sale esa idea?

- Hubo una discusión con el PC, que seguía la línea del P.C. Soviético. Muchos dirigentes decidieron continuar la lucha armada que el PC mandaba a parar, vamos a decirlo así. Había gente en las montañas desarrollando esas actividades y, bueno, unos cuantos pensaron que esa era la manera y dentro de ese grupo gente estaba yo.

- Pasaste a una nueva etapa de la política …

- Claro. Empieza otra …

- Tú tienes ahora una posición casi privilegiada –por decirlo de algún modo- en esa nueva formación política. Conoces a mucha gente importantísima, como a Fabricio Ojeda, por ejemplo, o a Felipe Malaver, ¡quien cambiaría tu vida por completo!

- Sí. De Fabricio … él abandonó su condición de diputado y se incorporó a la lucha armada. Un gran hombre y luchador.

- Entonces, se forma ese PRV y a ti te enamoró la idea. No te lo piensas dos veces.

-No. Pero no era cuestión de enamoramiento. Nosotros veníamos de un proceso y se llegó a la necesidad de separarnos y crear una formación propia: se funda el partido, se fundan las FALN; F.O, D.B., F.M. el flaco Prada, constituyen ellos un equipo de dirección. Se empieza a trabajar y las actividades ya son, ahora, las que establece esta nueva dirección en sus discusiones. Por supuesto, eso generó también que la represión se acentuara con aquellos que estaban a favor de la lucha armada y ocurrieron hechos muy delicados y graves y la historia, alguien que no voy a ser yo, los tiene que aclarar. Aquí se delató y denunciaban a camaradas que habían dejado el PC … Me refiero a delaciones casi masivas que se hicieron de la gente que se había separado del P.C. Hubo un exterminio de la gente que estaba con la lucha armada. Claro, ya antes, con Betancourt y los gobiernos posteriores también había habido mucha represión, muertos y torturados, pero se acentuó todo …

- Pasaste luego a otro grupo político, ¿no?

- Sí. Mira, lo del PRV es muy largo; pasaron los años, las discusiones, el contexto del país; finalmente, tuvimos algunas dificultades y un grupo nos fuimos abriendo[3] poco a poco. Esto es ya por años setenta, la separación del PRV.

 

[1] Estrenar ropa es una costumbre venezolana de comprar ropa nueva para lucirla en las fiestas de las comunidades (religiosas, por fechas patrias).

[2] Se refiere al regalo que reciben los niños el 24 de diciembre por el nacimiento de Jesús.

[3] Separando.

 

Continua...

  

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